Vox horrÍsona

Poemario de Luis Hernández Camarero
Fotografía tomada y donada por Betty Adler


 

 

EL ESTANQUE  MOTEADO

 

 

EL MISTERIO

 

Bajo la bruma de Londres el inspector habló y anduvo, luego subió al Lamborghini lila y limpió con cuidado el parabrisas. La bruma descendía y el hierro de las rejillas brillaba bajo la humedad. De la florería llegaba el aroma de las umbelíferas.

 

2° PRAELUDIUM

 

El Inspector tomó asiento entre el Principe Andreí Bolkonsky la Princesa Sonia, o de beber vodka a pico de botella se organizó, entre truendo del licor y la algazara de los muebles destroza- una representaciόn, cuyo tema era el alga de mar.

 

CONTINÚA EL MISTERIO

 

El príncipe arroja dardos en la habitación superior. En palacio contiguo los músicos ejecutan La Suite en Blanco y negro. En el suelo, en el brillante jardin lucen el rubí y las granadas de los arbustos verdes y silenciosos.

 

UNA PEQUEÑA PISTA

 

En el pavimento se encuentran añicos de una bote-ha ámbar ¿Pilsen Callao? El viento deja una estela sobre el piexiglass limón.

Parece ser que la lengua polonesa, sin artículos, a has complicadas declinaciones, con morfología fluida, sin mesura ni disciplina, deja, como el panorama paisano, todo preciso y con bordes iridiscentes: romántico"

 

"ASIA"

 

Α lo lejos se escucha una mazurca de Chopin. Nada era sangriento ni ominoso: sólo aquella mancha alucinante."Juan Ramón, que vio mí calle como una de cine, pues estaba cerrada con una valla y parecía un plateau"

El humo de los cigarrillos de los reporteros, los flash de los flashes y las luces girantes de la tom¬beria y la rayería ocultaron más el misterio.

 

EL INSPECTOR Α PUNTO DE ΕΝFURΕCERSE

 

El inspector no tuvo jamás la menor idea de la procedencia de las joyas, del árbol de las nueces de oro, ni de la Princesa Cisne. Estuvo, así, a punto de enfurecerse.

El día anterior había bebido en demasía. Borracho estúpido, gimió, al observarse en el argénteo espejο.

 

LA CASA SOSPECHOSA

      Ι asked for you on the hill
   Ι asked for you at the castle
          And in the street of geraniums
Poesía es la fundación del ser por la palabra de la boca. La poesía es dar nombres fundadores del ser y de la esencia de las cosas y no es un decir cualquiera, sino precisamente aquel que por primigenia manera saca a luz pública (esto es, a la conciencia) todo aquello de lo que después, en el lenguaje diario, hablamos nosotros con redichas y manoseadas palabras.

Martin Heidegger


Luis escribió en la pared de adobes luminosos Ε = mc2. Luego bebió dos Coca Colas y una Fanta. Luego, al igual que todas las personas que lo rodeaban en un diámetro de quince verstas, vio la mancha, algo verdaderamente intolerable. Por el puente de fibra de vidrio naranja avanzaban el mar, el cielo, las frescas flores.
Tú recordabas el tiempo que fue, y veías el sol caer sobre los acantilados, piedrecillas, guijarros cubiertos del musgo y de las algas.

Se revela, en algo, el así llamado Misterio (Das sogennante Geheimnis).

In Marte crece una flor
Alada que se eleva
ΑΙ aíre con el brillo
De las turquesas, plantas
De las llanuras interastrales

 

HOMENAJE Α BRAQUE

ΕΙ Inspector tomó el taxi por las astas y le dijo con tono enérgico pero algo cοlinérgicο: ΑΙ Hotel Nestum. ΕΙ automóvil, un Ford Τ Modernizado, bramó y se aceleró a 180 km./ h (v = at).
Pero en cambio, sólo tu presencia. Yo oí tu voz tras las montañas un día claro y no pensado. ¿Recuerdas tú la primavera?

Sobre la arena se arremolinaban objetos: cáscaras, astillas, restos de lamelibranquios, agua y papeles con la huella del sol, con la huella de la espuma, e, impenetrable, el cáñamo, el carrizo, las chozas, las carpas listadas y la lona cubrieron de oxido los bares

 

SIGUE EL MISTERIO

 

Tras unas vitrinas, los poetas desenvolvían su οdiο. ¿Eran pesetas? ¿Εra odio?
El dulce mar, abajo, sí te atreves a llegar a él, daba sentido a la leyenda.
Mirando el cielo contemplas. Y la luz toma el lugar en tu alma, su antiguo lugar.
Ven aquí, dijo la señora cubierta de estuco, si no sabré lo malo que eres, y cómo te comportas.

Salen hojas recientes
se pintan de azul las puertas
hay una nube náyade
suena un violín bajo el agua
es así en todas partes
es el amor victorioso.

Υ no sabré que bebes hasta embriagarte y caes, y, torpe en tu suelo, sueñas. Asi es tu camino.

La luz caía sobre el campo de golf, y hacía frío dentro de los automóviles de metal pintado de colores, si se permite la expresión, tenues. Era la hora. Una novísima pista es hallada en el Pie du Midi. En el cinematógrafo se exhibía el buen film o "ΕΙ sol que nace una y otra vez en el horizonte escarlata”

Hasta que se durmió, entre maravillosas mansas extensiones de césped recién cortado bajo el brillo del tiempo feliz: a través del desierto la blanca sombra de la nieve

Habla un jardín
Cómo lο he de olvidar
Por él tú pasabas
Junto a mi ventanita
Y yo pleno de amor
Te contemplaba
Habla un jardín
Cómo Ιο he de olvidar
Junto a él
Nunca me olvidaré.
En el jardín
Cercano a la fuente
Tú tocas con las manos
Aquel florido jardín
Cercano a la fuente

ALFA CENTAURI

 

El capitán de la nave leía libros de la civilizacίδn pasada: 1001, una Odisea Espacial; las 2001 noches; oía los Tríos de Schubert y ¡ah! non lasciarmi piú de Traetta. Algunas noches, cuando el espacio sereno y vacío, azul, impalpable que lo rodeaba, y luego los astros: alguna canción ha de haber; algunas noches se duchaba con Deuterio frío: mismos 18 grados Celsius. Υ luego de beber el coctel lunar se adormecía. Porque, si el universo es finito, es igual su superficie a 4π r2, razón de más para ordenar otra bebida: Fanta o Twist


 

CONTINÚA LA NOVELA: ADAGIO MA NON TROPPO

 

El inspector, luego de consultar en un agitado día El Polibio, de Fustel de Coulanges, La ley de Platόn y algunos grabados de Ramón y Cajal llamó por línea telefónica a su lugarteniente, para entregarle una jarra de aromático café.

El capitán de la nave colocó en el pickup una obra transparente de la Tierra: Thamar de Mili Balakireff y el poeta Pushkin, Byron o Lermontoff o poema anónimo. Luego contempló las cercanas estrellas. Era la víspera de la Navidad de 2492. Era el del efecto Doppler-Fizeau.

Como todos los habitantes de la tierra, el inspector esperaba la llegada del corneta que no llegó (alude el autor, de hecho, al corneta Kohoutek), luego bebió un buen drink y tradujo el libro I de La Metafísica de Aristóteles (según ningún comentarista, que Αrístόteles mencione en la primera página a la diagonal del cuadrado, significaría su homenaje total a Pitágoras y los pitagóricos).

El cine estaba lleno, Densas nubes de humo de tabaco hacían respirable la atmósfera. Los gritos, el movimiento, los chistes malos, denotaban la existencia de la vida al nivel superior de la alegría. Se proyectaba un increíble film. Technicolor.


OTRA PISTA

En la puerta del cine algunas personas compraban chistes colgados con ganchos para ropa (plástico azul, vinilo o madera) Los de madera poseen un resorte más eficaz, pero se oxida, manchando de herrumbre la ropa blanca, las inmensas extensiones donde las ramas de los naranjos llenan el cielo de una dulce visión.
El Inspector pasó con su coche nuevo sobre las líneas de tránsito recién trazadas, poblando el asfalto de atributos indescifrables. A pocos hectómetros detuvo su coche para observar un charco donde se reproducían per gemación esροrόgiras.
La tarde cata, y la vida es una canción

PRIMER CAPITULO

 

El inspector, no sin bufar, se ajustó la correcta corbata listada. No podía establecer conexión alguna entre el árbol de las nueces de oro y aquellos tres sujetos: dos en prono y uno en supino, que yacían sin vida junto a las bruñidas aguas de los Lagos Mazurianos, donde von Hindemburg no perdiera nada, sino el honor.

Diablos, exclamó, y se dirigió con arreglo a las leyes físicas, mediante su Lamborghini lila, hacia el estanque moteado.

Había llovido durante parte de la noche. No lo sorprendió pues, despertar acatarrado y psiconeurόtico.

Sobre la superficie del estanque se columbraba algunas motas imprecisas.

 

CHAPTER THE SECOND

 

En la terraza donde vuelven los días que no volverán, el inspector había instalado un catalejo liviano, provisto sin embargo de pie ecuatorial: por aquel sendero cubierto de grava menuda deben haber arribado los autores de esta inverosimilitud, pensó, buscando algún buen cigarrillo entre sus pertenencias. El sol descendía sin prisa. Todo invitaba al cinema, a la Vermouth, todo, menos las intolerables gotas de sangre que cubrían por completo el piso.

 

TERCER CAPITULO

Sueña, delira, se extasía
Duque de Rivas

Amanecía sobre el mar azul, astillas, restos de maderos juntó al antiguo barco que no volverá a hundirse, "Caplina". El fragor de las flores llenaba el aire.

EL CINE MOTEADO

 

En la tranquila calle florece el cinema moteado. Bajo el barniz del cielo del Otoña el cinema brilla En el quiosco pequeño de hojalata venden Pop-corn: maíz. Es un quiosco pequeño del color rojo de los juguetes antiguos. Alguien oye la música en un radio a transistores: una canción de Gabriel

Fauré: salir al jardín florido. En la esquina, innumerables personas, apoyadas en el muro escayolado de una casita donde venden cerveza, chocolates, cigarrillos, espejos, piensan en comprar cerveza. El césped crece entre la niebla.

El cinema exhibe hoy un filme de romanos y no hay una señorita de uniforme brilloso que accione una linterna pilas para iluminar el pasadizo y disipar lo oscuro


En medio de la alfombra rojo oscuro, 30/0 de Dralόn, se halla un objeto inverosímil: un cigarrillo Abdullali intacto y ovalado.


 

EL MISTERIO DEL CIGARRILLO OVAL

La misteriosa luna asomó tras el cinema, con un tono plateado y el ritmo azul del creciente. El inspector no lograba acomodar los acontecimientos dentro de un orden lógico: el microbús vacío, a excepción de un hombre diciendo: avancen que al fondo hay sito; el rompecabezas caracolito, la imagen del diablo de un antiguo circo en la cuadra 12a. de la Avenida Grau y la literatura apocalíptica que voceaban jóvenes desaseados en el peor sentido, el mar, la tempestad y el mercado de Bagdad.

La mar, la tempestad y el mercado dé Bagdad. Yο no conozco los ígneos laberintos solares pero tengo una certeza. Los árboles con nueces de οro, las ardillas que cantan, los guerreros brotando de los mares y La Princesa Cisne. El sol ca ante los bares de la Herradura, porqué el tiempo no deja su huella, sino un color delicado sobre los caminas cruzados. Yo no conozco los ígneos laberintos del sol, pero poseo una cerveza helada y plena, delicada al tacto y con el contenido que admiro ante el sol de la Herradura.

Nace en la tranquila ciudad, en la lluvia fina de Mayo, el cinema moteado. Yo sé que tú pensarás en mí.

Gran Jefe Un Lado del Cielo fuma cigarrillos Inca en la penumbra plúmbea de un cinema. Sueña con su niñez: yeso y un perrito que corma galletas, incluyendo galletas de animalitos. Y no le parece extraño soñar en el cinema. Luego encienden las luces y regresa a la calle, envuelto en una extraña melancolía.


TRES HISTORIAS CLINICAS
HISTORIA 920176

 

Una señora me dice: Doctor, al ver televisión se me voltearon los ojos y, qué miedo, Doctor, porque como tengo hijitos.,
Tenía hijitos y presión arterial 210 / 120.
Tomó tabletas.
Ya bajó la presión
Laus Deo.

HISTORIA 120427

AΝΤΕ mí veo en la noche plena de fulgor, el campo azul las luces frente al Hospital Central del Seguro del Empleado. Υ la lengua del 'mudo ha de cantar sobre los arbustos plateados y las lejanas bocinas de los automóviles; para salir luego de la guardia a las 2 a.m. en Lima durante la fresca oscuridad de agosto.

 

ANTE MÍ ESTÁ UN PADRE POLACO

Ante mí está un padre polaco, diabético. Me mira y le digo, padre, Ud. es polaco como Chopin, Coρérnico y Gran Duque Vladimir de Varsovia. El me dijo, con las sondas y las venoclisis y los electrocardiógrafos: Tempus brevis est.

Pero no murió. La glucosa bajó a niveles notables y el padre se repuso. El otro día lo vi en Chaclacayo (mentira) y me dijo: Tempus brevis est.

 

 


 

CIELO DEL TIEMPO

CIELO del tiempo
Cielo sobre
Las luces encendidas
De los edificios
Esta tarde
Esta noche
Con la serenidad
Con melancolía
Francamente
Extraordinaria
Υ el juego
De las ciudades
Que son luces
También
Sobre el
Alfombrado césped
Sobre el bien
Cortado césped
No es con melancolía
Que se edifica
Una ciudad
Pero edificar
Una ciudad
Es nada


En la calma
De los faroles
Amarillos y
Luego blancos
En la bruma
La adorable
Neblina y todo
Lo que constituye
El corazón

 


SCOTTISH BALLAD

pero qué inútil
tanta luz
entre los dos


Do not put on the light
No desvanezcas la luz,
Magic sounds of recent days
Feéricos sonidos de cercanos días
My sadness call to you
Mí tristeza te ansía, La noche
The night is quiet
En calms. Our hands meet
Nuestras manos se encuentran
Do'not leave without a word
No partas sin adiós, of farewell.


TEARS

 

Con los ojos plenos
Y tu amor
Sin nada
Sino los ojos
Luego de tu ausencia.


CHORAL

Caldo de choros
Cebiche
Por la tarde
Al lado
Del mar

 

ELEGÍA PRIMERA

 

Close bosom friend of
the maturing sun cons¬
piring with him how to
load and bless with
fruit the vines.. .
Keats
Llevaría entonces
Hacía ti tu jardín
Que es el mar
Donde ha tiempo
Que ensueñas

El reposo
Y las frases
Azules del Sol

Υ así talvez
Te dijera

Cómo te amo

Y en la orilla
Distante la bruma
Nos contemplaba

Era la tarde
y tú sin prisa

tú jugabas con los sortilegios
del agua en la juntura

gastada y con las algas
del silente muelle
oh, llévame contigo,
yo que reconozco

tu sonreír
y tus ojos

y con las algas
en Lima
octubre de 1976


 

ELEGÍA SEGUNDA

Y azul en Tiempo

Se extiende
sobre el páramo

Exótico:
Así también
(Tan continuo
Es el cielo

Como aquellas
Dunas. Como

El Desierto
Esbelto e inolvidable)

Perdona: pero
Yo no sé de otro

Mar más lejano
Ni otra noche

Más lenta
Pero conozco

Del instante
En que ha de surgir
La dicha


(No como alg
Tenue o moderato,

Sino como
Una estrella

Donde sumergir
El rostro

Una estrella
Donde beber

De la luz)

Centellante

Ahí es que oirás
De la brisa

Los pétalos gigantescos
Del Estío

Hasta que la noche
Advenga.



 

TERCERA ELEGÍA

la fiebre de una
hermosa caravana
triunfal.       
Abraham Valdelomar
... pero sé
del instante

en que ha
de surgir la dicha

como el mar
que dejaste

por contemplar
la playa

no conozco
de ti sino la sombra

conque besas
al tiempo

no conozco
de ti sino la flor
alada

el extraño
fulgor´
(hay en ciertas
almas
como una cualidad
inexplicable)

que percibo
en las cosas
si te acercas

pero de tus labios
o tu cuerpo

no conozco
sino el estruendo
de los árboles
y el sol

cuando tus manos o tu sombra
en esta calle.

en Lima en 1976
sólo la emoción perdura



CUARTA ELEGÍA

 

deja que el sol se lleve
l                       las tardes que nos quedan en la vida
Abraham Valdeloma

Hope, love, doubt, desire,
which consume him for ever
Shelley

el extraño fulgor
que percibo en las cosas
si te acercas

El color
Que hay en tus ojos
Tras el bosque
¿Podrá ser
El exacto color
Que yo silente
¿Observo?: pues también
De Amor. El color

De la playa que dejamos
Ardiendo en la luz

Que precede
A los muelles

Υ elevada
En los muros

Llama a las flores:

Υ tú, a merced
De los melancólicos

Muros de la mar

Sigues entonando
De la arena

La canción amada
Esta tarde

Tal vez de gaviotas

 

 

 

 

 


 

 

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