Vox horrÍsona

Poemario de Luis Hernández Camarero
Fotografía tomada y donada por Betty Adler


 

Luis HernÁndez e IllariOrg

 

 

Fue hace casi veinticinco años que Gabriel Prado pusiera en mis manos por primera vez un tomo de Vox Horrísona. Era la primera vez que leí a Luis Hernández, y al terminarlo, simplemente lloré; de ternura, de admiración. En ese entonces eran pocos en Perú los que conocíamos a Hernández, los dos tomos que se encontraban en la biblioteca de la Universidad de Lima, usualmente estaban en manos de los que entonces eramos miembros del Taller de Poesía...

 

Desde entonces nació en mí una obsesión respecto a "Lucho", como cariñosamente lo llamo, cada artículo de períodico que cae en mis manos va a dar a mi "foldercito verde". Luego de más de 5 años después de leerlo por primera vez, mi obsesión se convirtió en una hermosa realidad; cuando una noche en la Feria del Libro de Miraflores, mágicamente, de la nada, ví por primera vez uno de sus cuadernos en "vivo y directo". Extrañas emociones me embargaron, al fín había yo tocado uno de los famosos cuadernos Loro de Hernández. Esa misma noche, de manera furtiva, un vendedor de libros usados me vendió a diez soles (precio irrisorio para tan preciado tesoro) este librito fucsia, arrugado y descolorido, que tengo frente mio ahora.

 

Luego aparecieron más recopilaciones de la obra de "Lucho", cada cual fuí adquiriendo y atesorando. Siendo tan grande mi avaricia por su obra que ninguno de esos libros sale de mi dormitorio sin ser sigilosamente vigilado por mis ojos.

 

De pronto me dí cuenta que debía entregar esta obra al mundo entero y en 1998 puse la primera edición de mi página Web en Geocities. Pero Lucho debía estar correctamente acompañado, y lo rodee de otros genios iberoamericanos de la poesía. Más tarde, lo fueron acompañando jóvenes talentos que iba encontrando en la red o que me daban a leer sus escritos.

 

Hoy, aburrida y adolorida, releí por enésima vez mi cuaderno favorito: La novela de la Isla, lloré de ternura frente a las aventuras del "Gran Jefe un Lado del Cielo" y me dieron ganas de contarles a todos mi íntima y secreta historia...

 

Mi labor de difusión de la obra de Lucho no ha terminado aún; a pesar que hoy en Lima uno puede ver pasear a jovencitos con polos con algún poema de Lucho y las paredes lucen grafitis de trozos de su obra, mucha gente no puede llegar a la misma. Esta siempre ha sido publicada en versiones limitadas (salvo los Poemas del Ropero) y creo que soy una de las pocas personas que tienen gran parte de la obra de Lucho mirándola fijamente en su dormitorio... se lo debo a todos aquellos que aman a Lucho y no pueden tenerlo en sus manos.

 

Quiero darle las gracias a Gabriel Prado por enseñarme a Hernández, a Sergio Ugalde, por desprenderse de su volúmen de los Trazos de los Dedos Silenciosos para regalarmela con su siempre cariñosa ternura. A Kike Alva, por darme en una navidad la versión corta de Vox Horrísona que una tarde encontramos en el Ekeko de Barranco... A Betty Adler por la hermosa foto de Lucho que adorna ésta página.

 

Los dejo con Lucho y me voy a dormir y soñar con las aventuras del Capitán Dexter, y como él diría:

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Te amo \/-1
Eres un amor irracional....


Con cariño:

Illari
(Kathy Fudinaga)

 

 

 

 

 

 


 

 

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